beneficios de las vacunas

Conoce algunos de los beneficios de las vacunas. ¡Salvan vidas!

Imagina que estás en un partido de fútbol y que tu puesto es el del portero, a su vez, imagina que a mitad del juego decides beber agua y que, por un descuido, el equipo contrincante está a punto de meter un gol en tu portería. ¿Qué harías? Bueno, tal vez en esta historia arrojarías tu botella de agua y evitarías una derrota, pero, si en vez de una portería, tu base fuera tu cuerpo y tus enemigos fueran virus y bacterias, ¿qué harías para defenderte de algo que puede dañar tu integridad? Bajo esta historia, recorre con nosotros algunos de los beneficios de las vacunas, para que así, después de estas breves líneas acudas a tu clínica preferida, descubras para qué sirve la cartilla de vacunación y refuerces tus defensas. 

Comencemos por algo muy importante, ¿sabes qué son las vacunas? Son fármacos que se administran de forma intravenosa, es decir, a través de una inyección donde se depositan pequeñas cantidades de bacterias o virus que se encuentran “dormidos” o inactivos, para crear en nuestro organismo reacciones de inmunidad, en pocas palabras, nuestro cuerpo crea una memoria en la que almacena todos los detalles de una bacteria o virus para que, en el momento real de una infección, nuestro sistema inmune sepa cómo defenderse.

Entonces, ¿las vacunas realmente son buenas? La respuesta es sí, y te lo confirmamos con los siguientes ejemplos. Continúa leyendo. 

Los beneficios de las vacunas recaen en que, gracias a ellas y a la protección que instalan en todo nuestro cuerpo, en la actualidad pueden evitarse muchas enfermedades del pasado, contagios y disminuir las grandes tasas de mortalidad en el mundo. No vacunarse es como salir a la guerra sin un arma, es por ello que se dice que los recién nacidos deben hacerlo, para que así, en un futuro no contraigan enfermedades infecciosas o sean portadores de un virus.

¿Las vacunas son para siempre? Aquí la respuesta es no. Debido a que los beneficios de las vacunas se disfrutan temporalmente, estas deben renovarse a consideración de la cartilla de vacunación, y por supuesto, cada que lo indique un médico, pediatra o las campañas de vacunación.

Sí, el cuerpo humano por naturaleza tiene inmunidad, sin embargo, está de nuestro lado reforzarlo, y sobre todo, hacerlo constantemente. Las vacunas son intervenciones a la salud de lo más seguras, efectivas y recomendadas, porque gracias a ellas, nuestro cuerpo crea inmunidad de una manera más eficaz y nos posicionamos dentro de la población que, en temporadas de enfermedades estacionales, tiene la posibilidad de no contraer un virus.

Ahora bien, aunque existe un alto porcentaje de que nuestro organismo no contraiga una enfermedad infecciosa, también debes saber que la palabra vacuna no es sinónimo de inmune, es decir, aunque un organismo reciba ayuda, eso no lo exime de contagiarse, por ello, además de una vacuna, debes completar  tu estilo de vida con vitaminas y nutrientes que te fortalezcan en ciertas temporadas del año. 

Vacunarnos evitará que regresen enfermedades que creíamos erradicadas, y por supuesto, evitará que surjan grandes brotes.

A continuación, te compartimos un ejemplo de por qué debes vacunarte anualmente. Un caso complejo en la historia de las vacunas fue el artículo informativo de Andrew Wakefield, publicado en 1998, donde aseguró que la vacuna triple vírica era la causa del autismo en niños y algunas enfermedades intestinales; tan relevante fue la nota que, en consecuencia, miles de padres de familia detuvieron la vacunación de sus hijos y se suscitaron grandes casos de enfermedades infecciosas. 

Si los bebés dejan de aplicarse la triple vírica, vacuna que protege a las personas contra el Sarampión, la Rubéola y las Paperas, corren el riesgo de enfermarse, pues, cabe la posibilidad de que surjan enfermedades que creímos haber erradicado.

Así es, afortunadamente existen enfermedades que se han eliminado (sino por completo, si en gran medida); por ejemplo, hasta hace algunos años, las personas se vacunaban contra la Poliomielitis, misma que causa una enfermedad viral que se contagia principalmente a niños menores de 5 años y que provoca fiebre, rigidez en el cuello y dolor en el cuerpo; esta, por lo general, produce parálisis irreversible en las piernas y muchas veces, en los músculos respiratorios.

Otro caso más sobre enfermedades que se lograron controlar gracias a los Programas de Vacunación, es el Sarampión. Esta enfermedad es provocada por un virus y es altamente contagiosa, tanto que se asegura que el 90 % de las personas que tienen contacto directo con un enfermo, pueden contraer esta enfermedad. Sus síntomas son la fiebre alta, tos, conjuntivitis, secreción nasal y las famosas erupciones rojas en la piel. Esta enfermedad no tiene cura pero sí tratamiento, por ello, en los últimos 50 años, cientos de personas sumaron grandes tasas de mortalidad.

Si bien no evitan que contraigamos una enfermedad al 100 %, las vacunas nos protegen de que esta se agrave, o en todo caso, que nos lleve a escenarios difíciles o la muerte. Un ejemplo de salvavidas es la vacuna contra la influenza, ya que crea anticuerpos que estimulan y protegen a nuestro organismo cuando hay una infección.

¿Para qué sirve la cartilla de vacunación? Hace algunos años, la humanidad padeció millones de decesos que pudieron haberse esquivado con vacunas, por ese motivo, al tener un registro de tus vacunas hoy en día, apoyas a que las autoridades tengan un censo sobre cuántas personas verdaderamente tienen una protección. 

Ahora bien, por lo que se refiere a los pacientes y las creencias sobre los efectos secundarios, debes saber lo siguiente. En primera, te recomendamos que tú y tu familia asistan a una campaña de vacunación evitando salas aglomeradas y utilizando mascarillas, en segunda, debes saber que, pese a que las vacunas sí ocasionan efectos secundarios (como la mayoría de los medicamentos), no quiere decir que sean malas o que debamos dejarlas a un lado. Así como una pastilla puede causar somnolencia, en ocasiones las vacunas pueden provocar dolor en el área en la que se inyecta, enrojecimiento o dolor muscular, pero es completamente normal.

Asiste a tu clínica más cercana durante la pandemia por COVID-19 y, si es posible, vacúnate contra la Influenza, no olvides llevar tu cartilla de vacunación.

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