Seguramente has escuchado de tus seres queridos frases como: “Mientras me sienta bien, estoy bien”. Pero ¿Qué pasaría si el objetivo del autocuidado no fuera reaccionar cuando algo duele, sino mantener durante más tiempo aquello que nos permite hacer nuestra vida como queremos?
Ahí cambia por completo la conversación, porque envejecer no significa dejar de hacer cosas. Significa que nuestro cuerpo puede necesitar estrategias diferentes para seguir haciéndolas.
Autocuidarse también significa revisar medicamentos, mantener movimiento, cuidar la alimentación, atender la salud visual y auditiva, dormir adecuadamente, mantener vínculos sociales y detectar cambios antes de que se conviertan en problemas mayores.
Es decir: Autocuidado también es prevención.
¿Sabías que una caída puede decir mucho más que “me tropecé”?
Las caídas son uno de los eventos que más pueden afectar la independencia de una persona mayor y no siempre ocurren porque alguien “no tuvo cuidado”. Problemas de visión, alteraciones del equilibrio, debilidad muscular, algunos medicamentos, obstáculos en casa o incluso cambios en la presión pueden aumentar el riesgo.
Por eso, después de una caída o de notar que una persona empieza a perder estabilidad, vale la pena preguntarse por qué ocurrió, en lugar de simplemente atribuirlo a la edad. Una casa más segura, buena iluminación, calzado adecuado y actividad física adaptada pueden hacer una diferencia importante.
Conforme aumenta la edad, es común que una persona tenga más de un medicamento indicado para diferentes condiciones. Aquí aparece un detalle que muchas veces se pasa por alto: tomar varios medicamentos aumenta la importancia de revisar cómo se están utilizando juntos. No significa que haya que suspenderlos ni modificar las dosis por cuenta propia.
Significa que es útil llevar un registro actualizado y compartirlo con los profesionales de salud que atienden a la persona.
Una lista sencilla con nombre, dosis, horario y motivo de cada medicamento puede ser una herramienta sorprendentemente útil durante una consulta.
No todo cambio es “normal por la edad”.
Este quizá sea uno de los mensajes más importantes. Cansancio persistente, pérdida de peso sin explicación, cambios importantes en la memoria, dificultad para caminar, falta de apetito o cambios repentinos en el estado de ánimo no deberían descartarse automáticamente diciendo: “Es porque ya está grande”.
Envejecer es un proceso natural. Sentirse progresivamente peor no debería considerarse automáticamente parte de él. Cuando aparece un cambio nuevo o persistente, vale la pena comentarlo con un profesional.
Mantener músculo también es cuidar la independencia.
Con la edad puede disminuir la masa muscular si no se mantiene actividad física suficiente. Y esto importa mucho más allá de la apariencia.
Los músculos ayudan a caminar, levantarse de una silla, subir escaleras, cargar objetos y mantener el equilibrio. Por eso, la actividad física adaptada a las capacidades de cada persona puede convertirse en una herramienta para conservar autonomía. No se trata de entrenar como atleta, se trata de mantener el cuerpo preparado para seguir haciendo las cosas que importan.
Mantener conversaciones, aprender cosas nuevas, participar en actividades, conservar vínculos sociales y tener espacios de disfrute también forman parte del bienestar. La soledad prolongada puede afectar la calidad de vida y relacionarse con distintos problemas de salud.
Por eso, preguntar “¿Cómo estás?” es importante, pero a veces una pregunta todavía mejor es: “¿Con quién estuviste hoy?”
Puede significar aceptar apoyo para una cita médica, pedir ayuda para organizar medicamentos, adaptar la casa, acudir a una revisión de la vista o simplemente decir “esto ya no lo puedo hacer igual que antes”.
Pedir ayuda a tiempo puede ser precisamente lo que permita conservar independencia durante más tiempo.
El objetivo del autocuidado en la adultez mayor no debería ser perseguir una versión más joven de nosotros mismos.
Debería ser proteger la autonomía, el bienestar y la calidad de vida que tenemos hoy.
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Este contenido es únicamente informativo y no sustituye una consulta, diagnóstico ni tratamiento médico. Las necesidades de salud de cada adulto mayor son diferentes; ante cualquier síntoma, cambio o preocupación, consulta con un profesional de la salud.
Fuentes:
Organización Mundial de la Salud. (2015). Informe mundial sobre el envejecimiento y la salud. Organización Mundial de la Salud. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/falls
Organización Mundial de la Salud. (2019). Seguridad de los medicamentos en la polifarmacia: informe técnico. Organización Mundial de la Salud. https://www.who.int/publications/i/item/WHO-UHC-SDS-2019.11
Organización Mundial de la Salud. (2020). Directrices de la OMS sobre actividad física y hábitos sedentarios. Organización Mundial de la Salud. https://www.who.int/es/publications/i/item/9789240076648




