Prevención de enfermedades de transmisión sexual

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) representan un desafío significativo para la salud pública en todo el mundo. Estas infecciones pueden tener consecuencias graves para la salud si no se previenen o se tratan adecuadamente. 

 

Afortunadamente, existen medidas efectivas que todos podemos tomar para reducir el riesgo de contraer o transmitir ETS. En este artículo, exploraremos en detalle diversas estrategias para la prevención de las ETS. Desde prácticas sexuales seguras y el uso de preservativos hasta la importancia de las pruebas de detección y la comunicación abierta, estas medidas son fundamentales para mantener una buena salud sexual. Al seguir estas pautas, podemos promover una cultura de prevención y bienestar, así como reducir la propagación de las ETS. 

 

 Prácticas sexuales seguras 

 

Adoptar prácticas sexuales seguras es esencial para minimizar el riesgo de ETS. Esto incluye: 

  • Uso de preservativos: Utilizar siempre preservativos (condones) de látex o poliuretano durante las relaciones sexuales, incluyendo las vaginales, anales y orales. Los preservativos ofrecen una barrera física eficaz contra muchas ETS, aunque no son 100% seguros frente a infecciones que se transmiten por contacto piel a piel. 
  • Barreras dentales y condones femeninos: Además de los preservativos masculinos, existen barreras dentales de látex que se pueden usar durante el sexo oral, y los condones femeninos que pueden proporcionar protección adicional. 
  • Evitar compartir juguetes sexuales: Asegúrate de limpiarlos adecuadamente y evitar compartirlos para evitar la propagación de infecciones. 

 

Pruebas de detección regulares

 

Son esenciales para detectar y tratar las infecciones en sus etapas tempranas, incluso si no presentas síntomas. Estas pruebas pueden incluir: 

  • Pruebas de VIH: Se recomienda hacerse pruebas regulares de VIH, especialmente si eres sexualmente activo o tienes comportamientos de riesgo. 
  • Pruebas de ETS comunes: La detección de otras ETS, como la clamidia, la gonorrea, la sífilis y el herpes, también es importante. Estas pruebas pueden involucrar análisis de sangre, muestras de orina o hisopos de las áreas afectadas. 
  • VPH y cáncer cervical: Las pruebas de Papanicolaou y las pruebas de detección del virus del papiloma humano (VPH) son cruciales para detectar anomalías cervicales y prevenir el cáncer cervical en las mujeres. 

 

Enfermedades de transmisión sexual

Reducción del número de parejas sexuales para prevenir enfermedades de transmisión sexual 

 

El número de parejas sexuales que tengamos influye directamente en nuestro riesgo de contraer ETS. Aquí hay algunas recomendaciones importantes: 

  • Relaciones monógamas: Mantener una relación monógama mutuamente fiel con una pareja que no tenga infecciones es una forma efectiva de prevenir las ETS. 
  • Conocer el historial sexual de la pareja: Antes de iniciar una relación sexual, es fundamental tener una conversación abierta y honesta sobre el historial sexual de la pareja. Esto ayuda a evaluar el riesgo y tomar decisiones informadas. 

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Vacunación

 

Es una estrategia clave en la prevención de las ETS. Algunas infecciones que se transmiten sexualmente, como el VPH y la hepatitis B, tienen vacunas disponibles. 

  • Virus del Papiloma Humano (VPH): La vacuna contra el VPH puede prevenir infecciones que pueden conducir a cáncer de cuello uterino, vulva, vagina, pene, ano y orofaringe. Es recomendable que tanto hombres como mujeres reciban la vacuna antes de comenzar su actividad sexual. 
  • Hepatitis B: La vacuna contra la hepatitis B es eficaz para prevenir esta infección viral grave, que puede transmitirse sexualmente. 

 Otros consejos de prevención

 

Además de las medidas mencionadas anteriormente, hay otras pautas importantes para prevenir las ETS: 

  • Evitar el consumo de drogas intravenosas: El uso compartido de agujas y jeringas es una vía de transmisión común para el VIH y la hepatitis B y C. Si consumes drogas intravenosas, busca ayuda profesional para reducir los riesgos y acceder a materiales estériles. 
  • Higiene personal: Mantener una buena higiene personal, como lavarse las manos con agua y jabón antes y después de tener relaciones sexuales, puede ayudar a prevenir la propagación de bacterias y otros microorganismos. 
  • Comunicación abierta: Tener conversaciones abiertas y honestas con las parejas sexuales sobre el historial sexual y la necesidad de protección puede ayudar a crear un ambiente de confianza y promover prácticas sexuales seguras. 

 La prevención de las enfermedades de transmisión sexual es fundamental para garantizar una buena salud sexual y reducir la propagación de infecciones.  

 La educación y la concienciación son fundamentales para fomentar una cultura de prevención y promover la salud sexual en la sociedad. Al seguir estas medidas y alentar a otros a hacerlo, podemos construir un entorno más seguro y saludable para todos. Recuerda que la comunicación abierta con tu pareja sexual y la consulta regular con profesionales de la salud son aspectos clave para una prevención eficaz. 

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